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VigésimonovenoViaje

HAGEDIS
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Viaje 29o.
Xalaponia "El país de los jalapones"

Febrero, 1991.

Jornada Primera

Capítulo I

De la singular manera en la cual llegan a casa de Victorleón, en Xalaponia. Se hospedan y se encaminan a conocer el nuevo país y los nuevos viajeros se sorprenden de la maravilla de la magia verde.

Dos nuevos aventureros se han unido a los caballeros lagarto en su magna gesta, provenientes del norte Metaforopolitano, Root y Maik de Antenas, se unen a la compañía tras de haber escuchado tanta maravilla en voz de Sir Ajab en la Torre Exprime, pues juntos eran mantenidos como esclavos en dicha mina de sal, pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión. Pues lo que ahora ha de ocuparnos es la llegada a Xalaponia. Pocas veces como aquella, las cosas fueron tan diferentes a lo que usualmente les ocurría, pues precisamente en ese telúrico rincón del orbe, tenía una casa la familia de Victorleón, a la cual se dirigieron luego de asegurase el regreso a Metaforópolis para el día siguiente. Del santimén caminaron hasta donde la casa de éste hombre, conocido de los principales caballeros lagarto, desde eras pretéritas pluscuamperfectas. En su humilde hogar desmontaron de sus cabalgaduras y tomaron merecido descanso, mientras escuchaban una añeja grabación con versos de la "Sanmarqueña", de intérprete ahora occiso. Así pues, Sir Trincardo supo cosas que su arrabalero acervo desconocía, pero que no pudo poner en práctica, pues estaba bajo el yugo infame de la siempre iracunda Sir Lady Claus...Cuanta sangre derramó el cruel Marte por la ribera del Escamandro... mas como un país pletórico de riquezas les aguradaba, tornaron con sus elegantes osamentas hacia el centro del país de los jalapones, donde pronto hallaron hospedaje en cierto hotel de bellas facciones y mejores habitaciones, un pequeño jardín interior, le daba un toque de elegancia, además de ser el escenario de cierta historia muy bonita que ha de ser narrada en su oportunidad. Se leegó el tiempo de sortear los cuartos, con el consabido sistema de poner la cosa clara y echarla a cara o cruz, no sin antes, hacer la igualmente típica separación de las mujeres, por lo que Sir Azul, a quien le tocó compartir habitación con el noble Sir Ajab y el gran Sir Baruc, se encontraba poco menos que indignado por el hecho de que Maik de Antenas, no quisiera quedarse en la misma habitación de Root de Antenas, pues Sir Yosolito, que siempre ve con buenos ojos, todo lo relacionado con eso de jugar al mosntruo de las dos espaldas, no podía creer que se desperdiciase tal oportunidad, pero pronto se enteró de que ambos estaban machiembrados, perdonándoles entonces su falta, pero advirtiéndoles que esa sería l última vez, porque si no... Puuuuts... el no se hacía responsable.

Se instalaron todos en sus habitaciones, algunos de ellos consideraron pertinente ducharse antes de continuar con la aventura. Los que así no lo hicieron, esperaron pacientemente a los demás. Para cuando todos estuvieron listos ya era hora de desayunar, así que andaron hasta hallar un sitio que fuese del agrado de todos los allí presentes, que sumaban un total de diez. Pues no hemos hablado de Sir Lady Dix y obviamente de Sir Oz, quien asistió a todos y cada uno de los cuarenta y cinco viajes de Hagedis. Desayunan y eligen Mirrey lagarto, en la persona del gran Archimago de la Esquina: Sir Ajab, quien en reñida competencia vence a Sir Azul, por cuatro sufragios a tres, a pesar de que el día anterior fuere el aniversario del "Señor de los recursos gastados". Sir Ajab agradece a sus compañeros el honor con el que ha sido investido, por lo cual es él y no otro, quien hace y paga la cuenta, porque es de todos sabido que, el que la hace ... la paga.

Continúan su andar por Xalaponia, ahora con rumbo al museo de antropolgía, que es muy grande, con bien muchas cosas, que han sido distribuidas estratégicamente, para que parezca que no hay nada que ver. Así que salen a la amplia explanada del museo, por allí se pasean y encuentran una pequeña barda, se suben a ella Sir Ajab, Sir Azul y Sir Baruc, mientras Sir Oz aguarda el momento de captar una imágen para la posteridad, pues resultó que en primer plano apareció el redondo Sir Baruc, tapando a sus escuálidos compañeros, apareciendo entonces, con un solo cuerpo y seis brazos, fue de esta manera como conocieron al Vishnú de Xalaponia, representado por Sir Baruc. Cuando terminan su visita, vuelven caminando hasta su hotel. A sir Lady Dix le da hambre y comienza a instigar a rebelión a las demás mujeres y a los nuevos integrantes, quienes aún creen que se harán tres comidaas en el día, como Dios manda, pero eso no sucede. Sir Lady Dix tiene hambre, pero no dice donde quiere comer, ni qué quiere, le pregunta a su estómago, y éste, igualmente irracional, no decide que es lo que le ha de satifacer, solo sabe que tiene hambre, es por ello, que entran en un lugar apodado "La casona del beaterío" de gratos y únicos recuerdos para Sir Oz, pero que el tiempo se ha encargado de olvidar en todos los demás, incluso en Sir Lady Dix, quien tenía mucha hambre, y ahora es madre. Sin mayores cosas de narrar para ese fin de día, vanse a dormir. Pues a día siguiente, todos han de portar sus camisas negras, en honor de la idea original que sugiriese Sir Pax.

Jornada Segunda

Capítulo I

Sir Yosolito hace de las suyas, descubre sus dotes encueratrices a los Jalapones, mientras que en singular torneo de mentes torcidas se enfrentan Sir Baruc y Sir Ajab con Jis y Trino.

Una densa niebla envuelve al país de los Jalapónes, cubierto de misticismo y magia, los caballeros de la corte del rey Hagedis III, se lanzan a la búsqueda de nuevas aventuras, pues después de un viaje de ausencia, la matutina caminata de Sir Ajab se honra con la presencia de Sir Baruc y Sir Lady Claus, quienes recorren enmedio de la bruma, los múltiples parques y calles que integran este bello país. La calma y sosiego del lugar se perciben, con todos los sentidos, la magia que se ha reunido para este viaje y la propia del lugar, se mezclan para hacer de ésta segunda jornada, un cúmulo de anécdotas dignas de ser aquí referidas como andanzas heroicas y bastante de gesta. Pero la historia abandona a los tres caballeros lagarto y se vuelve a donde una pequeña dama errante, se levanta y vaga buscando su propio ser -sin encontrarlo- en las nebulosas calles y plazas de Xalaponia. Es la neófita Root, quien ignorante por completo de la tradición Hagedis, sola vaga en busca de un pequeño espacioo de soledad. Así que, menester es, que se la deje como está para ver si algo encuentra.

Un buen comienzo para hallar lo que se busca, es saber qué es lo que se está buscando. El desafío ya ha sido lanzado por Sir Ajab y Sir Baruc, el mundo lo tomó y es solamente cuestión de aguardar. Tórnanse entonces a su hospedaje a por los demás. Cuando retorna Sir Ajab y Sir Baruc a sus aposentos, descubren que en su habitación, ya Sir Yosolito se ha dignado a levantarse, incluso ha tenido el ánimo de ducharse. Cuando finaliza con su limpieza personal, los tapujos se le han ido junto con la mugre, y deshinibido, deja aflorar el gran artista que tiene oculto. Empieza la función y "El gran Mauri" sale a escena. Con la puerta del balcón completamente abierta, y Sir Azul en pelotas, un par de extrañados vigilantes de un garage vecino observan con beneplácito el tan gratuito espectáculo, mientras con inusual sensualidad, 'El gran Mauri', prosigue su deplorable exhibición. Cuando ésta termina, obvia decir que el resto de los paseantes se ha terminado de ajuarear, pues ya dijo bien Cekiel Danielson: 'Mauricio es la persona más tardada que conozco'. Mientras esto acontece, ajenos a tan grotesco evento están Sir Oz, Sir Lady Dix y Sir Lady Claus, que en el jardincillo del hotel, se aplican inmediatamente, toman unas cuantas fotos soda, mientras aguardan pacientes a Sir Azul, que es la persona más tardada. Cuando éste aparece en escena, perdón, luego de haber hecho su escena y aparacerse antes sus compañeros y amigos, como buen caballero lagarto que es él, intenta con sus escasos y limitados recursos gastados, de socorrer a un alma desvalida. Se trata de Maik de Antenas, quien, en vano intenta abrir una ventana, precisamente la que dá hacia el pequeño jardín del hostal, incitado por la vista que desde allí tenía de Sir Lady Claus y Sir Lady Dix, pero el pobre hombre no hallaba el modo. La capacidad cognoscitiva de ambos, luchaba denodadamente contra el ventanal, muchos minutos duró la cruenta batalla, mientras que los demás observan sin poder hacer algo, mientras de cada lado del pasillo se acercan Sir Ajab y Sir Baruc para auxiliar a los combatientes. El primer en llegar al campo de batalla es Sir Baruc, quien luego de ver las penurias de Maik "El fecundo en ardides" y Sir Azul, que tiran y tiran de la ventana, sin poder lograr que ésta se abra. Sir Baruc tiene resuelto el dilema, la casquivana ventana resultó ser corrediza y un ligero tirón en la dirección correcta ha resuelto el problema, mientras que henchidos de gozo -digamos que, cagándose de la risa- Sir Ajab arriba y Sir Oz en la planta inferior, contemplan la muy conmovedora escena.

No bien había terminado el capítulo de la ventana, cuando Sir Ajab y Sir Baruc notan la presencia de un singular acontecimiento, pues Maik - Dios le tenga en su santa gloria- se ha hecho de un diario dominical, donde por aquellos entonces el insigne Santos hace su aparición semanalmente, piden prestada la sección de las Histerietas y saben por comprobación visual directa que "Estaba un día el santos en la feria, cuando...Se encontró al peyote asesino gritándo ¡Demuestre que tiene huevos y gane!", en eso ambos se volteron a ver, y se dijeron "Uuuy, ahorita va a llegar el Santos, se va a jalar el pantalón enseñando sus partes pudendas a la voz de 'Quiobo ya gané...'". Lo que a continuación vieron, les alarmó de sobremanera, pues efectivamadremente eso fué lo que hizo éste famoso personaje, se preocuparon pues supieron que ya sus mentes estaban tan retorcidas como aquellas de Jis y Trino, todo ésto, ante la atónita mirada del matrimonio Anteniense, quienes no comprendían cual era el motivo ulterior del regocijo y la preocupación que experimentaban ambos caballeros lagarto.

Capítulo II

You shall count to three.

"...You shall count to three
no more, no less
just to three,
two is not enough,
four is too much. Five is out of question..."
-Monthy Python and The Holly Grail-


Ya todos los caballeros lagarto salieron con sus camisas negras puestas, en honor al mago simplementario Sir Pax, quien los embarcó en tan tamaña empresa y no tuvo los suficientes argumentos para convencerse el mismo de ir a Xalaponia. Así pues, era evidente, quienes eran los de la orden de los caballeros lagarto y quienes los que solo les acompañaban por el camino de la vida. Se desayunan opíparamente y ahora sí, así es gana Sir Azul la votación, siendo el principal motivo, el que muchos consideraron muy cruel el momento en que Sir Ajab ejerció su derecho de gritar lagartos muertos. Allí hacen las cuentas, pero estas no checan, motivo que le es inmediatamente atribuido a la polifacética incapacidad aritmética de Sir Azul, quien acogió el camino de las artes, para que el de la ciencia no se lo acogiera a él, pero los supuestos básicos hubieron de rechazarse, ya que resultó ser el hombre del restaurante que hizo la cuenta, quien quería pasarse de su almuerzo. Pagan, salen de allí y todos tan contentos como siempre, llegan con bien a un cercano parque donde un agradable lago daba vista al sitio, en uno de los corredores hallan nuevamente una barda; es tiempo de honrar a los dioses de la mitología Hagedis, esta vez toca el turno, al que tiene más manos, el insigne Vishnú de Xalaponia, suben todos con sus camisas negras y encargan a Victorleón "El hombre del telefoto", que capte para siempre ese momento histórico, siendo el encargado, no solo de captarles en pleno vuelo, sino de dar la señal para saltar, luego de contar hasta tres. Contó entonces Victorleón: 'Una dos y....' y en haciendo una pausa, unos que seguían el ritmo saltaron, los que esperaron a que terminase de contar se quedaron arriba y otros indecisos lo hicieron entre ambos, total que aquello que debió ser un salto sincronizado, degeneró en un desconcierto total.

Tras tan penoso incidente, decidieron mejor marcharse de allí y continuar con la paseada por Xalaponia, bonito lugar, bonito lugar, de mixto paisaje, donde se combinan las caracetrísticas de los paises empinados y los países planos, precisamente en una de esas empinadas calles, los caballeros lagarto decidieroin hacer otra proeza, la de brincar tres de ellos sobre el lomo del gran Baruc, tres veces lo intentaror y en dos de ellas fallaron. Con hilarantes consecuencias, pues quien saltaba al último siempre sufría la mayor de las caídas, seguido en serie, de sus predecesores, terminando la segunda vez en el suelo, con todo y Sir Baruc.

Capítulo III

De la forma en que en extranjera foresta hallan mucho peligro de muerte Sir Ajab y Sir Baruc al toparse con el infante Nabocondonosor, y de cómo el regreso a Metaforópolis se pone cardiaco.

Un extraño bosque aparece ante sus ojos, luego de haber andado mucho tiempo, han llegada a la Extrangia Foresta, donde ven el tren que en la mañana descubriesen Maik y Sir Azul. Deciden pasear el extenso prado en tan brioso y poderoso transporte. En él montan - en el tren. El lomienhiesto Sir Trincardo estaba bastante bien controlado- sus piernas apenas alcanzan a entrar, ya llevan los más piernilargos las rodillas casi en el pecho, mientras la máquina inicia la primera de tres vueltas con que habrán de circunvalar la foresta. La disposición de los vagones hace que Sir Oz y Sir Azul queden mirando de frente a donde Sir Ajab y Sir Baruc viajan juntos, es allí donde, no bien ha concluido la primera mitad de la vuelta número uno, cuando Sir Trincardo alerta a Sir Oz y Sir Azul de lo que está aconteciendo, ellos a su vez se lo hacen saber con señas a Sir Ajab y Sir Baruc. Subrepticiamnete, de entre uno de los vagones, sale una mano que sostiene entre sus dedos un pequeño pajarito de imberbe chamaco, el cual, obedeciendo a los designios de la naturaleza, comienza a mearse, mientras el tren, alegre recorre la distancia necesaria para completar su trayecto. El diurético personaje continúa su mear con singular gozo, e incluso escribe su nombre mientras lo hace. Tanto es el líquido que sus riñones habían venido conteniendo, que le da tiempo para escribir su nombre completo NABOCONDONOSOR, que en Metaforopoltiano significa: "El que se orina escribiendo su nombre, mientras el tren camina", estos acontecimientos provocan que Sir Ajab hilarantemente desquisiado, esté a punto de bajarse del tren, pues ya no puede más, pero el cruel Sir Baruc, tirano consumado, no le deja, y goza con su dolor, pues faltaban aún dos vueltas más para dar fin a su risoria pena. Finalmente el paseo toca su fin, con Sir Ajab maltrecho y los demás viajeros gozosos por las andanzas del imberbe infante, se vuelven a caminar por Xalaponia.

Van a comer, luego de tan gratificante aventura. Al salir del restaurante, ya con rumbo otra vez hacia explorar Xalaponia, Sir Azul grita ¡¡¡Lagartos Muertos!!!, cuando aún no han terminado de salir algunos del lugar, mientras que uno de los comensales, alarmado, le pregunta al mesero que era lo que les había dado de comer... Curiosean por allí un rato, pero descubren muy pronto que ya es casi el tiempo de volverse a Metaforópolis y aún han de ir por sus equipajes, así que una comitiva es enviada a por los boletos, mientras que otra hará la divina misión de ir de Adelantada, para avisar que se espera a quienes han de llegar con los equipajes. La justa división del trabajo, da como resultado, el que a pesar de estar haciendo falta, tanta gente y los equipajes, los conductores del corcél literio que ha de devolverlos a Metaforópolis, les espera y así todos vuelvan con bien a sus hogares, listos para realizar la siguiente expedición. Ahora hacia el sur. Cabe señalar claro está, que ayudó en demasía el hecho de que Sir Azul fuese con ellos, pues es bien sabido entre los caballeros Metaforopolitanos, que ningún espectáculo comienza sin Sir Azul, ni ningún corcél literio parte sin su presencia.

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