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Vigésimoprimer Viaje

HAGEDIS
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Viaje 21o.
Zapatilandia "El país de los zapatos"

Mayo, 1990.
PRÓLOGO


"Cuando hablen de la patria
no olviden que es mejor,
sentirla a nuestro lado, que ser su salvador
o repetir su nombre, o te armas de valor
Aquí cabemos todos, o no cabe ni Dios
- Víctor Manuel-

Y así, a la voz de: "Aquí cabemos todos, o no cabe ni Dios", dió inicio el vigésimo primer viaje de HAGEDIS. Pues acaeció en aquellos tiempos que, habíase juntado el mayor contingente para un viaje en el santiamén del norte. Catorce boletos comprados, un autobús repleto y un lacayo que Su Empresarialidad había traido para su muy personal servicio, hacían un total de quince viajeros, con lo que las cifras no checaban. O sobraba un pasajero o faltaba un boleto. La situación era difícil, mas no desesperada, pues la omnipotencia de Gogol® todopoderoso se hizo presente y diciendo algo así como :
"Mire joven amigo. Mis amigos y yo, salimos cada mes de viaje y nunca nos hemos tenido que quedar por un lugar. ¿Qué le parece si me voy junto a usted en el banquito?, porque ustedes siempre tienen un banquito"
Así pues, luego de varios intentos, Su Convincente Eempresarialidad logró persuadir al conductor del autobús, de que le dejase ir en el banquillo lateral, pagándole obviamente el importe de su pasaje. Pero de haber sabido el destino que le esperaba, el pobre hombre jamás habría aceptado, o al menos, hubiera pedido que fuera otro el que lo quien le acompañaseen tan larga travesía, pues inmediatamente Su Empresarialidad le dió unos cuantos consejos al hombre para arreglarle la vida, diciéndole: Qué, Cómo, Cuando, Dónde y Porqué... hacer las cosas con su sagrada esposa y sus no menos divinos hijos.
Mas, no contento con ello, Su Graciosa Empresarialidad, el Adelantado Don David Anaya de Gogol®, comentaba con el chofer sobre la situación económico-política del país y así habló Dios al hombre :

¿Cuánto se saca del pago de las casetas verdad?, pero eso el gobierno no nos lo dice..."

Palabras que desbordaron la paciencia de este buen hombre, que volteó a verlo preguntándose, ¿Porqué a él?, pero eso ni el mismo David lo sabía, pues su misión es venir a salvar almas y si se puede, convencerlas de vender joyería de fantasía a traves de catálogo,salvando también de paso, la del mismo Davicito. Esto propició que el conductor tratara de librarse de tal mal, llegando rapidamente a Zapatilandia, algo mas que los caballeros lagarto habrían de agradecerle a Gogol®.

Jornada Primera

Capítulo I

De la llegada a Zapatilandia. De la búsqueda del primero de los hoteles señoriales, en donde igualmente, se nos narra como el lacayo rayado, se lleva al imberbe Sir Trincardo, a reclamar posesión de un par de arañas, y de cómo Gogol® duerme nuevamente.

Mucho andaron los caballeros lagarto para llegar hasta el centro de este nuevo país, que es mundialmente famoso por la cantidad extraordinaria de calzado que en él se expende. Tal fama, fue inmediatamente comprobada por los caballeros lagarto, pues en su camino vieron muy muchas zapaterías por lo que ni tardos ni perezosos (a pesar de la divina presencia de Gogol®) llamaron Zapatilandia al lugar; en el cual les costó mucho trabajo hallar hospedaje digno de tan noble compañía, pues además de ir el mismísimo Dios metaforopolitano con ellos, iban:

Los cuatro personajes más strawberricos de entre todos los cablleros lagarto, pero finalmente llegaron al famoso HOTEL SEÑORIAL, el primero de las trilogía de los viajes señoriales, y en el cual hubieron de cambiar el sistema de asignación de cuartos,pues les habría llevado todo el día esperar a que un disprejo decidiera su suerte. Por lo que hicieron papeles,con el número de cada una de las habitaciones, para asignar a tres habitantes, en cada una de las cinco que habían contratado para esa primera jornada. Así que, luego de una permuta medio macabra de Sir Azul para quedarse en el mismo cuarto con Lady Navy - mas tarde nombrada Sir Lady -, la disposición fue la siguiente :

Cuarto 311 Cuarto 312 Cuarto 313 Cuarto 314 Cuarto 315
Sir Oz
Sir Lady Champi
Sir Papus
Sir Lady Dix
Worrina
Sir Lady Claus
Gogol®
Sir Baruc
Sir Pax
El lacayo rayado
Sir Azul
Sir Lady Navy
Sir Joss Warrior
Sir Ajab
Sir Trincardo

Ya instalados, algunos quisieron darse un baño y todas quisieron bañarse, por lo que Sir Ajab 'El Archimago de la Esquina', junto con Sir Baruc, Sir Pax y Sir Trincardo, salieron en busca de aventuras, mientras los demás se aseaban un poco, pero perdían la gran oportunidad de aprender algo de magia verde. ya en la calle, más pronto de lo que os lo cuento, hubo de darle hambre a Su Graciosa Empresarialidad, el Adelantado Don David Anaya de Gogol®, pero tuvo a mal el destino esquivo, hacer que se olvidase la cartera en el hotel, razón por la cual Sir Ajab habría de invitarle a desayunar, pero como el archimago tiene ese título por algo, inmediatamente supo que ese dinero se perdería para siempre en la enorme lista de acreedores de Gogol®, así que le ofreció un trato mas justo y le prestó unos diez mil dineros para que se comprase él mismo su desayuno, así al menos, la pérdida de Sir Ajab no sería mucha. Fueron testigos de ello, los nobles Sir Pax y Sir Baruc, quienes habían ya previamente rechazado una oferta de Don David para permutarles el cuarto con el lacayo rayado.

Vuelven a su hotel, y como era de esperarse, la compañía aún no estaba lista, porque faltaba ni mas ni menos, que el Yosolito, la persona mas tardada que había conocido Cekiel Danielson. Cuando finalmente se digna a terminar, salen todos a recorrer Zapatilandia, el lugar que años más tarde, sería el hogar del mismísimo Yosolito, pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión, pues en ésta hay muchas que contar ya que debido al gran tamaño de la compañía y al gran numero de caballeros lagarto, ésta se disolvió rapidamente, pues una de las principales virtudes de un caballero lagarto, es la de poder sobrevivir en cualquier ambiente, por hostil o extraño que éste parezca. Así pues, el primero en emprender la larga caminata es, obviamente, el Joss Warrior, cuyas dotes caminadoras son ampliamente conocidas, pero en esta ocasión no le acompaña Sir Pax, pues éste viene platicando con Worrina, mientras que, no muy pronto desaparecerían poco a poco los demás. En aquella primera caminata, tienen un destino común EL MERCADO de por ahí de Zapatilandia, donde desayunaron y eligieron Mirrey Lagarto, siendo el elegido Sir Papus, pues además de que ésta vez no se le había olvidado algo en el hotel, tenía ya asegurado su regreso en avión ,el único en la historia de los viajes HAGEDIS que así lo hizo, mientras que, lo que comieron esa mañana, se ha perdido en la noche de los tiempos y en varios sanitarios...

Capítulo II

La compañía se disuelve en innumerables ocasiones, en una de ellas, Sir Trincardo y el lacayo rayado encuentran un par de arañas, y en otra, el primero se lleva puesto a un hombre de bicicleta. Se juntan nuevamente en las Fajacumbas que estaban cerradas y Lady Navy siente el rigor.

Es, luego del desayuno, cuando la compañía realmente comienza a deshacerse y nuevamente va Sir Joss al frente, seguido por Sir Pax que seguía trayendo lastre, mientras que, Sir Oz y Sir Lady Champi se perdieron 'casualmente', a pesar del enojo de Sir Lady Champi al ser acusada de dicho crimen, mientras que Sir Ajab y Sir Baruc vanse a poner un telegrama, Sir Yosolito, por el contrario, e inamovible en su condición de rayado, se quiere perder junto con Lady Navy, pero como es medio menso, no logra hacerlo. Mientras que los primeros en desaparecer son Sir Trincardo Corazón de Neón y el lacayo rayado, pues éste último, ve un par de atractivas arañas y fiel a su naturaleza, las corteja, mientras que ellas responden al galanteo al grito de:

Ahí viene el cortejo, ahí viene el cortejo... que cada una, agarre a su pendejo...

Y así cada, una toma a su respectivo pusilánime quedando de reunirse más tarde, afuera del hostal donde se hallan los caballeros lagarto. Así continúa el andar, cuando el primero en retirarse es el divinal, David Anaya de Gogol®, pues ya ha comido, y para él, hora es ya de dormir su enésimo viaje, desapareciendo en lomos de su lacayo. Prosiguen con su andar, y aquí comienza la primera gran desbandada, pues luego de visitar el Teatro Manuel Doblado, ya en el camnio se les habían 'extraviado' Sir Lady Champi y Sir Oz, al salir de allí, la historia sigue a Sir Pax, que al verse rezagado del paso de Joss Warrior, tiene que sufrir la tentativa de Worrina de contarle su mítico viaje a Canadá del que nadie ha querido saber hasta nuestros días, así que ingeniosamente Sir Pax le contó algunas historias de los fabulosos personjes que conce, pero eso a Worrina ya se le olvidó, porque ya pasó mas de un mes de aquello. Por el otro lado, vanse Sir Ajab y Sir Baruc a poner un telegrama en una remota región de Zapatilandia, que ninguno de los demás conoció jamas. Mientras que el balón imponchable de Gogol®, regresó nuevamente al escenario, ésta vez, para ser protagonista de una tragedia, pues es aquí donde la historia abandona a Sir Ajab y a Sir Baruc, y la suerte a un pobre hombre que, despreocupadamente, pedaleaba su bicicleta, sin saber que, muy pronto Sir Trincardo -que iba en busca del imponchable de Gogol®- le caería encima. Pues Sir Oz le envió un pase a Sir Trincardo, que éste no logró atrapar. El balón estaba suelto y en su afán de recuperarlo, sin pensarlo (como es su costumbre) fue a por él, mientras que el despreocupado ciclista creyendo -al igual que el resto de los caballeros lagarto, que estaban en la acera de enfrente presenciando el espectáculo- que el pequeño Caballero Lagarto se haría a un lado. Pero por la cabeza de Sir Trincardo no atravesaba tal idea, continuó decididamente hacia el imponchable, toreando al ciclista, quien a su vez no sabía hacia qué lado moverse, cuando finalmente los dos decidieron que, sería buen idea, que la bicicleta se quedara entre las piernas de Sir Trincardo 'Señor de las piernas abiertas'. Fue así como Sir Trincardo atropelló al licenciado de la bicicleta, quien perdiendo el equilibrio y el sosiego, al levantarse le preguntómuy enfadado y en tono conminante :
-¿Por qué no te fijas pendejo?
- Pues fíjate tú -replicó Sir Trincardo-.
Pero en cuanto el licenciado vio en el otro lado de la acera a sus fornidos compañeros le amenazó diciendo :
- Mmmm, nomás porque viene con tus cuates...pendejo.
Se montó de nuevo en su bici y se marchó, pero la escena despertó el instinto asesino de Joss Warrior que reía a mas no poder, quien además, eligió como víctima al Bonoforme Sir Pax, para sus crueles desatinos, ya que le pegaba cada vez que era posible, e incluso cuando le era imposible.

Vuelven Sir Ajab y Sir Baruc al templo del chivo expiatorio, en donde lo interesante de visitar son las fajacumbas, por lo que en busca de ellas llegan a la parte posterior del templo, pero resulta que están cerradas y cuando se asoman, ven surgir del final de las escaleras que conducen al sótano, a una mujer de aspecto sombrío, que sube penosamente los escalones, por lo que creyeron haber perturbado su eterno descanso, no obstante, no se amedrentaron y esperaron a que el extraño ser les abriera. Cuando el sombrío personaje les abrió las puertas del inframundo, también les informó, que los sábados cierran a las 2:00 de la tarde. Unos cuantos minutos despues se les unió el resto de la compañía, por lo que todos juntos, caminaron con rumbo oriente, en donde una amplia calzada les esperaba para que allí jugasen un muy buen partido de tochito con el balón imponchable de Su Empresarialidad, que en ese entonces dormía. En tanto ellos continuan andando, por lo que el rigor haces presas fáciles a Lady Navy, Sir Papus y Sir Lady Dix, quienes no ceden ante sus embates, continuando a pesar de ello, y de los golpes que Sir Joss continuaba inflingiendo al buen Sir Pax "Señor de las Fans".

Cuando se encaminan de regreso a su hotel, todos tratan de mantener el grupo compacto, intentando reducir el espacio entre Worrina y Sir Joss Warrior. Este último, tiene planeado algo macabro para ellos. Entra en un supermercado y compra una gran cantidad de viandas para realizar una Jarraviernalia, por lo que luego de unos inocentes minutos de espera, vieron salir del lugar al mismísimo Joss Warrior, cargando tremendas bolsas y diciendo :
- Que les cuento chavos. Que ya compramos las cosas para la fiesta y democráticamente nos toca de a cinco mil bilimbiques a cada quién.
Por lo que Sir Ajab replicó
-¡¿Aaah, chingá?!, ¿Democráticamente? ... ¿Así como democráticamente nos preguntaste si queríamos?
Por lo que Sir Joss se quedó atónito con su cargamento, pero tanto el noble Archimago de la Esquina como el resto de la compañía, consintieron en no romperle la ilusión al "Señor de las otras posibilidades", pues están a favor de la NO REPESION como rezaba una leyenda en un muro de Zapatilandia, así que finalmente se apersonaron en el cuarto 311, mientras Sir Oz se hacía el desentendido para ver si se iban a otro cuarto a realizar la jarraviernalia, pero eso no sucedió, no, no sucedió, y terminaron festejando en su cuarto y no en otro lugar, con una sangría casera preparada por el Joss, aunque varios temían que hiciera de las suyas, preparando un cocktail Molotov. Mientras esto pasaba, en la televisón veían un partido de los Emirtacos Árabes Unidos. Cuando se terminaron, tanto el partido, como los dos recipientes de sangría, salen en busca de aventuras a las calles de Zapatilandia, y ante el temor de algunos de ellos, andan por las calles que años mas tarde descubriría Sir Azul, eran las mas violinas del lugar, para allí hecharse una cascarita con el balón del Joss Warrior, en donde las mujeres se limitaron a verlos jugar y a comer Hot Dogs. Luego de esto, se vuelven a su hospedaje donde algunos fueron a cenar enfrente del mismo, mientras otros iban a alcanzar a Gogol® en el reino de los sueños.

Jornada Segunda

Capítulo I

Del espectáculo matinal de Gogol®, de cómo intenta estafar a los nobles magos Sir Pax y Sir Baruc. De cómo sabe ya donde hay una zapatería 3 hermanos, y de la forma en que se regresa junto con Sir Papus quien antes había demostrado ya, porque era un buen caballero lagarto.

Cerca de las cinco de la mañana del día siguiente, en el cuarto 313 los esforzados magos verdes Sir Pax y Sir Baruc, recostados en sus respectivas camas, escuchan ruidos extraños y se despiertan pero sin levantrse. Lo que ocurre, es que Gogol® nuestro señor, el divinal Davicito, se apresta a bañarse todo él, y su figura gallardona es admirada por él mismo, en el espejo, así, completamente encuerado, el deiforme Don David Anaya de Gogol® observa extasiado su propia figura, haciendo poses dignas de un concurso de fisicoculturismo, bajo la escrutadora mirada de los caballeros lagarto, que haciendo un gran esfuerzo, se reservan las carcajadas para un momento más propicio, pues pronto han de reunirse con el Archimago de la Esquina, cuando a punto están de hacerlo, Don David -que por aquellos entonces, ya se había bañado y vuelto a acostar- le pregunta a sir Pax
- ¿Tú vas a ver a Sir Ajab ahorita, verdad?
-Sí, le contesta Pax
- Ah mira, lo que pasa, es que le debo diez mil dineros, ¿Te encargo que se los des?
al mismo tiempo que busca en su cartera, para luego de un instante decir a Sir Pax,
- Es que no tengo cambio, ¿No se los puedes dar tú? y luego yo te los doy...
pero como Sir Pax no cayó en su trampa, tuvo que buscar David la forma de pagarle a Sir Ajab, mientra que ellos le narraban todo esto a Sir Ajab en la tradicional caminata matutina, donde descubrieron que era cierto lo que Worrina le había dicho el día anterior a Sir Baruc, a Sir Pax a Sir Ajab -y a todo aquel se dejara-. Que allá en Zapatilandia le echan a uno los perros en cada esquina, pues realamente hay muchos de estos animales sueltos por las calles que ellos andaron esa mañana.

Cuando regresan al hotel, ya todos están listos para continuar la aventura y mientras Sir Ajab espera a sus compañeros, recargado en una columna y sentado en el balón de soccer de Sir Joss Warrior. Súbitamente, y atraído como por posesión satánica, el tal Joss Warrior sale del hotel, como si le acabaran de abrir la puerta de los toriles, y se dirige inmediatamente -es obvio decir, que sin pensarlo- a darle una patada al balón, dejando tirado a Sir Ajab por un buen rato, pues la resonancia del golpe, le impactó directamente en los números. Luego de tan doloroso incidente, vanse a desayunar, y ahí hacen la votación para el próximo Mirrey lagarto, que resultó ser Sir Pax, por haber aguantado todos los golpes del Joss Warrior el día anterior. Asimismo, votaron por el próximo viaje, el cual resultó ser a los Emirtacos Árabes Unidos, muy probalemente, influidos por el partido de panbol del día anterior.

Van nuevamente al templo del Chivo Expiatorio, pero al igual que el sábado, las Fajacumbas estaban cerradas, por lo que deciden viajar a San Francisco de Rincón de los Brujolines. Van al santiamén de Zapatilandia, compran sus boletos, y allí le preguntan al chofer cuanto tiempo se hace hasta ese lugar, contestando categóricamente "Dieciocho minutos", lo que sorprendió a los caballeros lagarto, pero su sorpresa no terminaría allí, porque desde el momento en que su corcél literio salió hasta que hizo 'Pffffff' y se escucharon las palabras 'Servidos señores' transcurrieron exactamente ¡dieciocho minutos!. Lo que hicieron allí y lo que vieron del lugar no fue mucho, pues no olvidarse de que Sir Papus habría de volverse en avión a Metaforópolis, y no disponían de mucho tiempo, por lo que rápidamente andan San Francisco del Rincón de los Brujolines, a paso de Joss Warrior, cuando es precisamente éste quien dice : "Que les cuento chavos, que ya mejor nos vamos porque Papus tiene que tomar su avión", pero cuando se pusieron a buscar a Papus, ya no estaba. Corrieron para alcanzar al autobus que los regresaría a Zapatilandia, para decirle que fuera tan amable de esperar a que el noble duende Strawberrico apreciera, cuando desde una ventanilla del transporte, vieron a Sir Papus ondeando su mano y despidiéndose de ellos, porque no iba a estar esperándoles, so pena de perder su aeroplano, lo cual llenó de regocijo a Sir Oz y Sir Ajab que comprobaron que, efectivamente, como es digno de cualquier caballero lagarto, éste personaje no pierde su particular estilo, además de demostrar que el puede sobrevivir solo.

Cuando se apearon de su autobus en Zapatilandia, Sir Papus ya llevaba consigo su equipaje, tomó un taxi para ir al aeropuerto, pero Gogol® a imagen y semejanza del demonio de segunda especie de Tokio le pidió un aventón a Papus, que iba al extremo opuesto de donde el resto de los caballeros lagarto y su compañía. Caminaron un buen rato, cuando pasaron por una tienda de Carlos y Carlos, cuya fachada era la de un tipo con la fachada exactamente igual a la de Sir Baruc, solamente que, aquel señor estaba parado de cabeza, el extraordinario parecido maravilló por enésima vez en este viaje, a los caballeros lagarto, que decidieron tomaron una foto, la cual Sir Pax no captó correctamente y que hubiera mostrado el extraordinario parecido, tan idénticos eran que Worrina preguntó a Sir Baruc "&iquest;Qué andabas haciendo tan lejos de tu casa?", pero como la pregunta era ya de por sí absurda, lo mejor era volverse ya a Metaforópolis a preparan la siguiente aventura, para que Sir Baruc ya no estuviera tan lejos de casa.

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